La evolución de la economía mundial en 2007 ha estado marcada por los episodios de turbulencias financieras iniciados a raíz de la crisis de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos, que vinieron a añadirse, de forma no prevista, a un contexto de ralentización de la actividad económica ligada a la dinámica del sector inmobiliario. La integración de los mercados financieros ha expandido los efectos de dicha crisis y alimentado la incertidumbre respecto al verdadero impacto producido, generando importantes tensiones de liquidez que han afectado a la circulación internacional de los flujos financieros. La economía española no se ha sustraido de esa tónica de desaceleración generalizada y, aun cuando en 2007 ha alcanzado una tasa de crecimiento del 3,8%, casi un punto porcentual superior a la registrada por el conjunto de la UE-27, ha entrado en una nueva fase del ciclo económico, tras una prolongada etapa de fuerte expansión económica.

En este contexto, la economía andaluza ha continuado manteniendo un tono expansivo, con una tasa de crecimiento equiparable a la del conjunto nacional, sustentada en la aportación positiva de los diferentes sectores productivos, lo que ha posibilitado un significativo aumento del empleo neto, con un protagonismo especial del sector servicios. El crecimiento alcanzado en 2007 por el PIB per cápita andaluz va a permitir que la Comunidad prosiga su proceso de convergencia real con la Unión Europea.

A pesar del empeoramiento de las condiciones financieras generales, las Cajas de Ahorros andaluzas han seguido manteniendo la fortaleza de su actividad y de sus resultados. En 2007, las cinco entidades agrupadas bajo la Federación andaluza han obtenido un beneficio consolidado antes de impuestos de 977,4 millones de euros, como consecuencia, fundamentalmente, de la evolución del volumen de negocio, que se situó en torno a 140.000 millones de euros, y de los diferentes márgenes bancarios. A lo largo del pasado ejercicio, en el que se ha conmemorado el LXXV aniversario de la creación de la Federación, las entidades integradas en ésta han seguido contribuyendo de forma destacada al dinamismo y a la modernización del sistema financiero andaluz, favoreciendo la consecución de un mayor progreso económico y prestando apoyo a familias y empresas, a través de la movilización del ahorro, la cobertura de las necesidades de financiación y la prestación de una extensa gama de servicios en distintas vertientes. Conscientes de la importancia de las pymes en el tejido empresarial y social, las Cajas de Ahorros andaluzas han continuado garantizándoles una financiación ajustada a sus necesidades y a su potencial de crecimiento. El logro de los objetivos de eficiencia empresarial y sectorial se ha visto complementado por la materialización de una importante aportación al bienestar de la comunidad, al revertir a la sociedad parte de los beneficios obtenidos, a través de la realización de su obra social, cuyo presupuesto, en 2007, superó la cifra de los 150 millones de euros. Mediante su plasmación, a través de su amplio elenco de centros y actuaciones, en los ámbitos de la cultura, la asistencia social, el fomento económico y social, la educación y la formación, el deporte, así como la conservación del patrimonio histórico y el medio ambiente, las Cajas andaluzas colaboran decididamente en pro del desarrollo económico y social. En reconocimiento a la labor de promoción cultural llevada a cabo, la obra social de las Cajas de Ahorros andaluzas ha recibido en 2007 el Premio "Patrocinio y Mecenazgo" de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. La metamorfosis en la que está inmerso el sistema financiero va a implicar la asunción por parte del conjunto de entidades, entre ellas las Cajas de Ahorros andaluzas, de una serie de retos futuros. Retos que se derivan, fundamentalmente, del progresivo avance tecnológico, la gestión de nuevas fuentes de riesgo, la adecuación de sus estructuras a Basilea II, la optimización de productos y procesos tras la entrada en vigor de disposiciones como la MiFID, la Ley de Mediación de Seguros u otras inminentes, y la transformación del contexto económico-financiero que impone continuamente el proceso de globalización. La cooperación constituye una necesidad ineludible para afrontar tales exigencias en mejores condiciones. A este respecto, el coparticipado Banco Europeo de Finanzas, que inició su andadura formal a lo largo del año 2007, constituye un instrumento de cooperación de gran alcance en aquellas operaciones cuya dimensión lo haga aconsejable, especialmente en la financiación de grandes proyectos de inversión y en el servicio a grandes clientes institucionales. Sin perjuicio de lo anterior, las Cajas andaluzas tendrán que continuar concentrando esfuerzos en la consecución de una mayor eficiencia, la diversificación de los ingresos recurrentes y la mejora de los sistemas de medición y control del riesgo, con objeto de seguir manteniendo una solida posición dentro de un mercado caracterizado por una competencia creciente. La superación completa de los desafios citados va a implicar un esfuerzo muy importante, si bien la trayectoria histórica de adecuación de sus actuaciones a las exigencias derivadas de un entorno cambiante y su enraizamiento regional nos hacen confiar en que las Cajas andaluzas lograrán salir fortalecidas ante la nueva situación, y serán capaces de estar a la altura de los requerimientos exigidos para el avance de la economía y la sociedad andaluzas.


Braulio Medel Cámara

Presidente


 

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