La singularidad de las Cajas de Ahorros como instituciones financieras impide encontrar un paralelismo exacto con otras formas jurídicas existentes en el mundo empresarial. Las Cajas de Ahorros se deben a un doble conjunto de objetivos: uno de ellos, interno y de alcance estrictamente empresarial; el otro, externo y de función social. Así, respecto al primero, las Cajas deben aspirar a los mejores índices de eficiencia, solvencia, rentabilidad y, en suma, a lograr la excelencia empresarial. Pero hay otra dimensión extraempresarial que es la que está en las raíces fundacionales de las Cajas, y que se ha de compatibilizar con la anterior.

En su proyección social, las Cajas de Ahorros coadyuvan a la consecución de importantes objetivos de interés general a través de la distribución social de su excedente y del compromiso colectivo en la realización de su actividad financiera. Apoyadas en un profundo conocimiento de las exigencias y necesidades de los diferentes grupos de interés que conforman la sociedad en la que se encuentran imbricadas, las Cajas de Ahorros desarrollan un notorio papel en la financiación y toma directa de participaciones en aquellos sectores estratégicos para el desarrollo económico de los territorios en los que están presentes. Asimismo, desempeñan una importante labor en la concesión de crédito destinado a facilitar el acceso a la vivienda, la vertebración del territorio, y la consolidación y modernización del tejido productivo. En este campo, las Cajas van más allá, asumiendo los costes derivados de la dotación de mayores niveles de estabilidad al sistema financiero y la reducción del fenómeno de la exclusión financiera, mediante la apertura de oficinas donde otros intermediarios no están presentes, el diseño y ofrecimiento de productos y servicios específicos a los colectivos más vulnerables (inmigrantes, jóvenes y mayores) y la mejora de la educación financiera de los consumidores. Adicionalmente, y una vez cubiertas las necesidades de autofinanciación que garantizan los niveles de solvencia, revierten a la sociedad los beneficios derivados del ejercicio de su actividad, convirtiéndose en un medio al servicio de actividades sociales para la comunidad a la que atienden.

Manteniendo la presencia y el destino del dividendo social, las Cajas de Ahorros han logrado implantar una estrategia programada capaz de responder a las exigencias del mercado preservando su carácter social. Sin lugar a dudas, las Cajas de Ahorros constituyen una garantía de anclaje y equilibrio en la distribución espacial de las ventajas de un marco de actuación globalizado. Como han venido haciendo en su larga y fecunda historia, la Cajas han sabido adaptar su actividad a los desafíos de cada momento, siendo fieles y eficaces cumplidoras de sus obligaciones individuales y comunitarias.

El compromiso de las Cajas de Ahorros andaluzas con la sociedad se manifiesta claramente a través de la trayectoria seguida y las iniciativas desarrolladas por su Obra Social. Adoptando un enfoque preactivo, las Cajas de Ahorros andaluzas vienen cubriendo, bien de forma propia o en colaboración con las Administraciones Públicas y otros agentes sociales, las crecientes demandas que han ido surgiendo a raíz de los profundos e intensos cambios a los que se está viendo sometida la sociedad actual, logrando, de este modo, elevar las cotas de bienestar. La continuidad de una prolongada trayectoria ha posibilitado la constitución de la red sociocultural privada más importante de Andalucía, por la que se materializan un amplio abanico de actuaciones en materia de asistencia, cooperación, educación y formación, investigación y difusión del conocimiento, fomento económico, cultura, deporte, conservación del medio ambiente y el patrimonio histórico artístico, entre otras, que permiten asentar las bases para la generación de intensas relaciones entre los diferentes agentes de la sociedad civil y, por tanto, de capital social. Los resultados obtenidos en 2007 han permitido que las Cajas Ahorros andaluzas doten a Obra Social más de 160 millones de euros, cifra que, unida al patrimonio existente adscrito a fines sociales, da una idea de la magnitud e importancia de esta faceta fundamental e irrenunciable de las Cajas andaluzas.



 

8.217
8.332
3.120
3.736
23.405
13.935
3.959
6.772
200
24.866
702
190
285
114
1.291
33.523
14.498
9.611
1.586
59.218
23.206
7.289
13.793
1.154
45.442
Total por Áreas
79.583
34.268
33.581
6.790
154.222